Capítulo 19 "El ritual de una despedida"
El ritual de una despedida "Los recuerdos son plumas que ascienden hacia las estrellas, llevadas por un viento invisible que solo el corazón conoce". Se deslizan con una gracia etérea, como si fueran ecos de un tiempo que ya no nos pertenece, pero que insiste en habitarnos. Flotan en los rincones de la memoria, se posan sobre los objetos que han acumulado el polvo de los años, y se aferran a los últimos rayos de luz que se cuelan por la ventana, como si quisieran eternizarse en ese instante fugaz. Cada pluma es un fragmento de vida que se niega a ser olvidado, y que, al tocarnos, nos hace sentir que el pasado nunca se va del todo, sino que se transforma en algo más sutil, más íntimo, más nuestro. Cerrar una puerta por última vez no es solo un acto, sino un ritual. Es el eco final de una historia que se desvanece, el epílogo de un capítulo que, aunque escrito, nunca termina de leerse. Aquel 30 de julio de 1998, en el apartamento de la calle Papineau, mis dedos se aferraron a ...