25 "Mapas de Ausencia y Esperanza" (38)
Capítulo 25 Mapas de Ausencia y Esperanza Llega el momento inevitable en que hemos de alzar las velas y dejar atrás el puerto conocido, aunque el horizonte no ofrezca certezas ni las estrellas un destino claro. Es entonces cuando el alma se despierta del letargo, cuando las raíces —por más hondas que sean— sienten el llamado del viento. Partir no siempre es abandonar, sino abrirse a la vastedad de un horizonte incierto. Incluso sin un puerto a la vista, nuestros pasos encuentran eco en el vacío, como si el camino supiera ya los secretos del viajero. El viaje que me llevó desde las tierras nevadas de Canadá hasta el desierto de Torreón fue un tránsito entre dos mundos, una metamorfosis donde la naturaleza misma parecía susurrarme sus misterios. Dejé atrás las montañas coronadas de blanco, los ríos de cristal y el silencio de los inviernos, llevándome en el corazón la calidez de su gente y el eco de su hospitalidad. No es el destino lo que nos llama, sino el fuego sutil del mo...